El Clean Eating o “comer limpio” es una especie de estilo de vida que promueve la alimentación saludable y libre de cualquier sustancia química. Esta modalidad ha generado gran polémica debido a que es casi imposible consumir alimentos cien por ciento “limpios”.

Sin embargo, antes de decidir que no es más que una moda exagerada, nos gustaría rescatar los puntos buenos de esta propuesta alimenticia.

El clean eating no es sólo comer “alimentos limpios”, ni  tampoco demanda que comencemos a catalogar a aquellos que son supuestamente sucios y que por lo tanto, debemos  evitar. Simplemente se quiere llegar, lo más que se pueda, a un modo saludable de alimentación; es decir, ingerir con mayor frecuencia alimentos naturales y disminuir los que no aportan ningún nutriente y causan problemas de salud.

Para que tengas una idea más aterrizada del clean eating o para retomar sus aspectos positivos, te dejamos las siguientes recomendaciones de cómo puedes aplicarlo de la mejor manera y sin afectar tu salud.

Consume alimentos orgánicos

Esta es una de la mejores formas para entrarle a esto del clean eating, pues consumes alimentos naturales libres de pesticidas. Además de consumir productos de buena calidad, contribuyes considerablemente a mejorar tu salud, la salud de los agricultores, y también aportas tu granito de arena para cuidar el medio ambiente.

Que todo lo que comas, sea hecho en casa

No está mal de vez en cuando salir a comer a algún restaurante; sin embargo, corres el riesgo de que los alimentos no sean preparados de la mejor manera ya que, en los negocios de comida suelen reciclar el aceite (práctica que aporta gran cantidad de químicos y grasas sobresaturadas al organismo) o cocinar y reutilizar alimentos que no están frescos.

Sin sal y azúcar todo se siente mejor

Este tipo de elementos tu cuerpo no los necesita, todo lo contrario, cada que le das fuertes dosis de sal y azúcar al preferir alimentos procesados, corres el riesgo de desarrollar obesidad o enfermedades crónicas. Cabe mencionar que, una dieta saludable te mantiene activo y con mayor energía para afrontar tu rutina.

Que las proteínas y los aminoácidos nunca te falten

Procura consumir carnes blancas como el pollo y el pescado (sobre todo el pescado que es rico en proteínas, aminoácidos y hierro). Evita definitivamente la carne de cerdo, ya que la contribución de grasas es muy alta al igual que los niveles de colesterol. También, procura que la carne sea de criaderos pequeños o locales, de esta forma tienes la garantía de que esta libre de hormonas.

Frutas y verduras de cajón

No hay mejor fuente de fibra y antioxidantes que consumir frutas y verduras. Lo mejor de todo es que no sólo estarás adoptando el clean eating, también podrás olvidarte de problemas de salud crónicos como estreñimiento, obesidad, colitis, entre otros.

Como puedes ver, entrarle a esto del clean eating no tiene que caer en la obsesión de una alimentación perfectamente limpia, sólo hay que tener más cuidados: comer de forma balanceada y buscar calidad en nuestros alimentos para olvidarnos de cualquier problema que pueda afectarnos físicamente.

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