El agricultor que desea convertir sus tierras en cultivos orgánicos debe respetar un periodo de transición que dura aproximadamente dos años antes de la siembra para los cultivos anuales y tres para los cultivos perennes. Durante este lapso, el agricultor debe poner en práctica los principios de la producción orgánica:
1.-Respeto al ciclo de las temporadas de siembra y las características del terreno.
2.-Cosecha de frutas y verduras a madurez.
3.-Uso de fertilizantes naturales.
4.-Rotación de cultivos.
5.-Respeto del equilibrio ecológico de los organismos que pueblan el suelo.
6.-Tratamiento natural contra los parásitos, las malas hierbas y las enfermedades de los cultivos.
7.-Prohibir el uso de organismos genéticamente modificados o transgénicos.

En la lista de los fertilizantes permitidos encontramos la composta casera, el guano, el estiércol y las harinas animales.

En la agricultura convencional se usa como fertilizante los nitratos, que son derivados del ácido nítrico. Éstos son asimilados por las raíces de las plantas y contaminan el agua de la capa freática. A corto plazo se transforman en un tipo de veneno que puede llegar a provocar asfixia mortal en la población infantil. A largo plazo, favorecen la aparición de cánceres digestivos. Es por eso que los fertilizantes utilizados en la agricultura orgánica no pueden contener nitratos.

La elección de especies y variedades apropiadas, un programa de rotación de cultivos, procedimientos mecánicos y la deshierba por el fuego permiten luchar eficazmente y naturalmente contra los parásitos, las enfermedades y las malas hierbas. Si los cultivos están en riesgo, el agricultor puede utilizar, bajo ciertas condiciones, sustancias de origen animal o vegetal como productos fitosanitarios: aceites esenciales, cera de abeja, o lecitina que sirven de insecticidas, repulsivos o cebos. Así, los productos orgánicos se mantienen libres de residuos químicos.

Los pesticidas químicos son productos destinados a suprimir plantas (herbicidas), microorganismos (fungicidas) o animales (insecticidas). La mala utilización y los fraudes hacen que las dosis pueden ser sobrepasadas. Las consecuencias sobre la salud aún no se conocen ya que la mayoría de las moléculas son nuevas. Actualmente se está investigando sobre una posible reacción cancerígena.

No, porque uno de los principios de la agricultura orgánica es prohibir el uso de organismos genéticamente modificados o transgénicos.

Los precios se elevan debido a rendimientos más bajos por respetar el medio ambiente y los ciclos naturales. La mano de obra es más especializada por razones técnicas, y por último el costo de la certificación. Para los transformadores, la fabricación de pequeñas series también engendra costos suplementarios. Generalmente se trata de pequeñas unidades de producción que no manejan economías a gran escala.

Para ser comercializado, todo producto orgánico debe obtener la certificación de un organismo de control. El nombre del organismo certificador debe figurar sobre todos los productos orgánicos con su símbolo en el empaque (BioAgriCert, OCIA).

En cada etapa, iniciando por las materias primas hasta el producto terminado, se debe pasar por controles de inspección. Cada año, el agricultor debe notificar su programa por parcela a su organismo certificador. Se debe mantener una contabilidad de materias primas compradas (cantidad, origen, utilización), así como para los productos agrícolas vendidos. Tanto el transformador y el distribuidor pasan también por controles de inspección.